Fiesta grande de Chiapa de Corzo

Cuenta la historia, que una española llamada María de Angulo, tenia un hijo enfermo padecía un extraño mal que le impedía mover las piernas. Había recurrido a los médicos más reconocidos, sin que brebajes ni sangrías lograran recuperarlo, de ahí que ella decidiera visitar varios lugares remotos en busca del remedio "para el chico". Cuando le hablaron de los curanderos de Chiapa decidió consultarlos. Al poco tiempo apareció el de Namandiyuguá (Cerro brujo), quien después de examinar al joven, le recetó pócimas de hierbas y ordenó que se llevara al chico a los baños de Cumbujujú ("lugar donde abunda el jabalí") para completar el tratamiento.

La madre acudió al lugar, cerca del pueblo y poco después, como de milagro, el joven empezó a recobrar la movilidad en las piernas, para agradecer mandó traer desde tierras distantes ganado y grandes cantidades de cereales para paliar la crisis en Chiapa. Ordenó que se destazara cada día una vaca en la plaza y repartió canastas con víveres entre la población.

En el mes de enero, el día de San Sebastián, doña María mandó sacar a su hijo en andas y desnudo (como el santo), para que no volvieran las penurias al pueblo. Más tarde, ambos regresaron a su país; la situación había cambiado, la naturaleza pródiga se manifestó nuevamente, los lugareños relacionaron la abundancia con la petición hecha por la mujer y su hijo al santo. Con la llegada de un nuevo año, los nativos recordaron la visita con la representación de una muchacha y un joven vestidos como los personajes paseando por las calles, rodeados de sus "sirvientes", quienes repartieron comida simbólicamente.

Los días más importantes de la feria son los siguientes:

  • El día 8 de enero, cuando las "chuntáe", gente vestida de mujeres recorren las calles del pueblo con faldas floreadas, con tocados, maquillados, llevando canastas con banderas de papel las cuales representan cada barrio de Chiapa de Corzo.
  • El día 15, dedicado al Cristo negro de Esquipulas, aparecen "los parachicos", lucen una montera de ixtle a manera de peluca, es la cabellera rubia, además de una máscara (que imita las facciones del español), con ojos comprados o manufacturados por el artesano, con vidrio fundido sobre un molde y decorado como una pupila. Portan también dos paliacates, uno que cubre la cabeza, y el otro que se sujeta alrededor del cuello con el fin de afianzar la máscara. Aseguradas en la cintura y sobre las piernas, estos curiosos personajes llevan unas chalinas de seda con flores bordadas, en chaquira y lentejuela, sobre el pecho dos cintas entrecruzadas, en las manos un "chinchín" o sonaja de hojalata.
  • Para el 20 de enero, Día de San Sebastián, al igual que el 15 de enero se hace un recorrido por todo el pueblo, con el santo, acompañado de los parachicos, chiapanecas, y las banderas.
  • El día 21 de enero en la noche tiene lugar un "combate naval", en las márgenes del río Grande. Los maestros pirotécnicos han dispuesto todo para la fiesta nocturna, los artesanos coheteros pintan la noche con cascadas de luces de colores y con matices luminosos el oscuro espejo del Grijalva.
  • El 22 de enero es el día de los carros alegóricos, entonces todos estrenan alguna prenda, los "parachicos", los "abrecampos" y los "estandartes " rodean el carro de doña María de Angulo.
  • El día 23, cuando tiene lugar la misa de despedida, los asistentes hacen valla; cuando llega la imagen de San Sebastián, las "banderas" y los "parachicos" irrumpen, llegan al altar y resaltan entre la multitud con sus sarapes multicolores y sus máscaras laqueadas al son de la música y las sonajas. De pronto empiezan a bailar en silencio y se arrodillan ya que cada quien hace una promesa para el santo, pero enseguida vuelven el ruido y los vivas interminables.

“Un pueblo sin tradición es un pueblo sin porvenir”

Alberto Lleras Camargo.